Creación del concepto. Conceptografía


Creación del concepto. Conceptografía

La primera propiedad de un concepto es que es multifásico, lo que equivale a ser expresado dentro de varios niveles o fases de definición dentro de una función de relación diagramática. El concepto se define a través de tres niveles o fases que pueden coexistir en cualquier ámbito, entidad que lo utilice o construya, ya que en sí mismo es horizontal aunque se use por verticalidad u horizontalidad. En realidad, son fases metalográficas o conceptográficas de una función equivalentes a una fase como la austenítica o la martensítica y sus cambios, como puede ocurrir en una aleación de titanio níquel con respecto a la temperatura., que en la conceptografía sería el tiempo propio.

En la primera fase C1 el concepto es una definición simple de algo, que es limitado solamente dentro de espacios de magnitud, representación, forma, figura o tiempo externo o medido. El concepto en fase C1 es una explicación convencional de una referencia a algo desde cualquier eje sea horizontal o vertical de un hipotético diagrama de fases.. Se presenta como una herramienta para el entendimiento o la relación de superficie entre los alguienes con respecto a los algos o entre esos alguienes. Este tipo de C1 está desprovisto de un factor de interpretación del tiempo t propio, y por tanto, el tiempo es común y universal. Un concepto de este tipo puede ser igual a lo que se entiende dentro de una definición convencional y universal, una propiedad común sea horizontal o vertical, lo que indica que es lo mismo el plano que se ocupe sea de inmanencia o de trascendencia. Asimismo, las nociones o conceptos comunes también son universales como modos de similitud entre algos y alguienes dentro de una comunidad de composición de estructuras. Los conceptos científicos que derivan de la ciencia, ocupan esta fase C1 de propiedades compartidas, que se ocupan de estructurar los conceptos teóricos para una epistemología del conocimiento, que de por sí es universal, extensiva y representativa de la “alguiendad”. El resumen sería que la fase C1 son definiciones de universalidad compartida y estructurada de un modo convencional, aunque sus referencias puedan convertirse en axiomas de conocimiento delimitados e inmóviles. Los C1 son significaciones universales no interpretativas pertenecientes a un tiempo extensivo, de la magnitud.

La creatividad conceptual dentro del la fase C1 es bastante pobre ya que la universalidad del concepto supone una mayor inmovilidad debido a la dificultad del consenso. La mayoría de las nociones comunes o propiedades de los conceptos ya están establecidas convencionalmente e incluso la significación de los conceptos universales. Las mismas funciones científicas son excesivamente rígidas, y trabajar para la creatividad dentro de la fase C1 supone trabajar con las mismas nociones comunes, conceptos universales, referencias o planos de referencia, ejes de funciones, en suma una epistemología axiomatizada por la costumbre, por la convención de la “alguiendad”. La alguiendad me refiero a todo lo que es alguien que sin ser consciente de ello necesita delimitar el campo con conceptos en fase C1 para encontrar una ubicación para estructurarse, aunque sea de principio. Creo que esta fase es importantísima aunque no sea creativa pero sí posicional, ya que convive con fases de mayor creatividad conceptual. Estar en la fase C1 no significa ningún nivel de iniciación en un camino misterioso, sino que es un posicionamiento de coordenadas para una conceptografía. 

En la fase C2 el concepto comienza a ser un espacio de interpretación con significado, pero sin ser un puro espacio interpretativo de significación por el tiempo propio. Los conceptos se estructuran a partir de percepciones de comprensión mas que de representación, lo que significa que hay una aprehensión de la forma gestaltica en cuanto se usan para una epistemología como función estructural del conocimiento. Este tipo de conceptos son patrones teóricos subjetivos, que señalan la interpretación de la fase conceptual. Por otra parte, los conceptos si bien se plantean desde un punto de vista subjetivo, no se entienden en que tipo de plano o coordenadas se encuentran. Pueden ser referenciales o fundamentados en profundidad, pero se señalan dentro de una subjetividad como principio, tanto horizontal como vertical. Ello indica que el concepto deja de ser puramente objetivo para ser partícipe de una subjetividad que construye la forma percibida sin abandonar una realidad objetiva, a la que todavía dogmatiza. El concepto sigue siendo sujeto/objeto, pero el objeto continúa siendo como realidad externa real y necesaria como hecho observado, aunque se relativice por una subjetividad interpretativa. En esta fase C2 los alguienes y los algos comparten coordenadas conceptográficas, delimitando el concepto dentro de un espacio interpretativo vertical u horizontal en cualquier punto del espacio pero con un tiempo universal. C2 es una definición interpretativa de alguien a algo en función del tiempo desde una perspectiva universal. Si bien este tipo de concepto permite mayor creatividad, continúa su dependencia a lo universal a través del tiempo medido y en cierta forma a la medición extensiva del concepto y su función. Por tanto, su uso epistemológico se verá limitado así como su creatividad. Su creatividad dependerá de la posibilidad de ser ordenado a partir del caos o como evolución estructurada de una fase C1.

La fase C3 es puramente interpretativa de significación, ya que está en función del tiempo propio. Ello significa que el concepto es una construcción subjetiva de un yo propio que es quien define al concepto lo interpreta lo delimita y lo crea dándole su propio significado e interpretación. Eso significa que el concepto es completamente creado por el yo propio si se comprende como tal, que es la definición e interpretación de algo por alguien que es lo mismo. El algo y el alguien del C3 es el tiempo propio de mi yo que crea un constructo que me permite ser usado y cambiado como una aleación de memoria de forma. Posiblemente en esta propiedad conceptográfica desde el punto de vista de unas coordenadas establecidas propiamente, le permite al yo, a la función del tiempo propio, establecer el concepto mas adecuado para cada momento, o acción. Los hechos no son teóricos sino prácticos ya que están construidos y conceptualizados por mi yo, lo que no quiere decir que se utilicen de esa forma aunque se sea consciente de una epistemología completamente subjetiva. Si la posición del yo es el tiempo propio como una coordenada de un diagrama de fase en relación con un espacio de significación,  ese diagrama cambia, y por lo tanto, la fase C3 es la facilidad que tiene el yo para conceptualizar conceptos construidos dentro de espacios de significación. La fase C3 el concepto es un constructo útil no cristalizado sino que puede transformar su estructura en correlación con la función que determina. Por ejemplo, un concepto referencial como puede ser una televisión tiene una referencia universal de definición, pero el esquema que se produce o mas bien el espacio representativo en relación al yo es un espacio propio de significación que se produce en cada perspectiva o explicación de la comprensión relativa a una forma que es percibida por un adentro, con una delimitación del adentro, una significación por la teoría propia de definición del algo que a la vez se le otorga una fuerza, un topos, que la explica y la implica, y cuyo resultado es el C3 o la fase C3. Esta es la fase donde se encuentra la verdadera creatividad ya que esta procede del adentro del yo mismo que es el tiempo, quien es el verdadero constructor del concepto multifásico.

La Conceptografía es correlativa a un diagrama de fases donde la temperatura es el tiempo y la presión como fuerza equivale a ese mismo espacio que es fuerza de significación. El espacio de significación puede entenderse de un modo referencial si es medido en la fase C1, pero conforme va aumentando la fuerza de significación o ese espacio así concebido la curva aumenta por una parte y disminuye en relación al tiempo en cuanto es propio. Por ese motivo, la fase C3 puede cambiar de forma, cosa que no ocurre con los conceptos de la fase C1 que actúan como si fueran fases diagramáticos de materiales como el acero que no se pueden cambiar cuando la influencia del tiempo medido es muy intensa. Son algunos de los conceptos en C2 como Dios, Patria o Estado que son casi imposibles de cambiar de forma salvo para un adentro con una propia definición, que aun así persistiría la fuerza de significación semántica en su estructura cristalizada. El espacio es intensivo conforme aumenta su significación y disminuye dentro del diagrama cuando predomina la extensión, ya que las ordenadas eje Y manifiestan intensidades y no extensiones y las abcisas, eje X, el tiempo que aumenta en número cuando es medido y disminuye cuando es propio. Si esas fuerzas son intensivas e interpretativas, el estado fásico del concepto se establecerá cerca del eje vertical y alejado del horizontal. Si es extensivo y medido se establecerá lejos del eje vertical pero muy cerca del eje horizontal. Este tipo de fase que es la del C1, mientras mas alejado esté del eje vertical será prácticamente imposible de cambiar la forma. En cambio los conceptos que se establezcan alejados al eje horizontal X y muy cercanos al vertical Y, pueden comprenderse de un modo universal como una propiedad pero su carácter suele ser con memoria de forma, ya que una vez que han cumplido su función cerca del eje horizontal recuperan fácilmente su espacio de significación interpretativo.

Composición

Otro diagrama de fases correlativo a una conceptografía en base a los materiales es la relación con respecto al tiempo y la composición. La composición de un material es la cantidad de elementos que forman una mezcla o un compuesto, en este caso el constructo de un concepto. El concepto estaría formado por diferentes elementos que otorgan las propiedades básicas de cada constructo o compuesto. Los compuestos construidos como conceptos actúan más bien como mezclas homogéneas que manifiestan unas determinadas propiedades de comprensión. Estas propiedades intensivas dependerán del elemento o elementos que intervengan en la mezcla, además del tiempo como percepción propia o universal, según se aleje en el eje de abcisas X. Los conceptos mas alejados en el eje X tienden a comportarse como elementos únicos o compuestos muy estables.

El concepto en sí es un diagrama de fases que se puede componer a partir de los ejes, donde uno de ellos es fijo que es el tiempo y el otro puede variar en cuanto que expresa propiedades, preconceptos, mezclas o compuestos. La idea es que a partir de un diagrama base, se puedan articular o establecer un flujo de trabajo ascendente/descendente a partir de su configuración diagramática. Así, un mismo concepto puede plantear un diagrama base con un bloque diagramático estructurado en base a las propiedades intensivas o preconceptuales del mismo. Cuando hablo de preconceptos me refiero a los conceptos simples de relación, principio, causa, todo, etc. que coinciden con los logoi de Aristóteles y todas aquellas variables o variabilidades previas que se puedan establecer diagramáticamente para configurar los planos de trabajo estructurados de la función multifásica que define el concepto.

Esta composición multifásica es mi manera propia de comprender la relación de los mapas mentales del superjeto de Deleuze. El superjeto de Deleuze es el lugar donde asientan los conceptos filosóficos, las funciones referenciales científicas y las sensaciones llamadas perceptos. En realidad, todos son conceptos pero los caracteriza de un modo diferente para comprender o explicar que los llamados conceptos suelen ser desde su punto de vista mas bien filosófico y el filósofo su creador. Lo mismo sucede con el científico de las funciones y el artista con los precepto, pero todos ellos son en su base concretos a la manera hegeliana ya que todos ellos tienen una realidad determinada fuera del sujeto yoico y dentro de un superjeto al que llama pensamiento cerebro. Estos conceptos deleucianos se establecen en los llamados planos de inmanencia, de referencia y de composición cuya misión es establecer esas coordenadas que rompen los conceptos establecidos por la opinión, a los que llama doxas. La opinión o los Doxa es el drama que establece el sujeto yoico para estar sujeto a una opinión, o defenderse del caso de los pensamientos infinitos que no pueden detenerse. Si no se fabrica un paraguas para protegerse de estas variabilidades o pensamientos de velocidades infinitas, posiblemente el nos volveríamos locos dice Deleuze. Ahora bien, el problema es que el sujeto comprendido como yo propio es el que se ocupa de la opinión y para romper esas hay que usar los planos de los conceptos deleucianos como cuchillas de destrucción para romper y rasgar las opiniones y el caos para tejer nuevos conceptos que dan una orientación al pensamiento. El cerebro es el que piensa y es el espíritu como buen hegeliano dice Deleuze. Además comprende que el conocimiento es una función, pero como un ejeto que dice yo funciono, pero un yo funciono del espíritu absoluto de Hegel que engloba todas las realidades conceptuales que se pueden llegar a conocer.

La diferencia es la introducción de la variable del tiempo en relación a la composición donde el compuesto es una función entre estos dos variables. La función sería la expresión del concepto donde todos ellos dependerían de la cantidad de propiedades intensivas o incluso extensivas pero en relación al tiempo. Lo contrario sucede con las propiedades del compuesto en relación a su composición. La idea es que las fases diagramáticos son las que dan lugar a las funciones de expresión/comprensión multifásica. La composición se trataría entonces de formar, delimitar, trazar el diagrama de cada compuesto en su relación con el tiempo para dar forma a cada función como concepto construido y explicarlo.

En realidad, se traduce porque muchos de los conceptos que utilizamos, sobre todo los alejados en la variable del tiempo, son conceptos universales, que en muchos casos son de convención. No son imprescindibles para cambiar si no que se utilizan de una manera práctica por ejemplo caballo. No vamos a definir caballo de un modo propio si lo utilizamos de un modo convencional y lo necesitamos para un uso diario, como así muchos compuestos simples aunque universales. Otra cosa es que sí que queramos definir este concepto desde un modo propio y entonces en la función diagramática nos acercamos al origen y salimos de la curva donde se establecen los conceptos universales para construir o componer una nueva función un nuevo trazo en el diagrama.

La composición o el análisis del compuesto empiezan con lo más sencillo, los objetos cotidianos. Deleuze explica que los perceptos que dan realidad a las sensaciones aparecen en el plano de composición y este plano da lugar a los perceptos como realidades perceptivas materiales, cuyo sustrato es el material que los sustenta. Ahora bien, artista o el que procede de la tecné como producción hoy en día es prácticamente todo aquel que confecciona un objeto de producción. El problema es que cada objeto de uso cotidiano está rodeado de arte en cuanto es un campo delimitado de un concepto de una significación y esta da lugar a un diseño. Si bien el objeto en sí es visto desde un punto de vista representativo y perceptivo entonces nada más es una representación objetual trascendente o inmanente según se refiera a cada tiempo. La composición se traduce en mayor complejidad cuando el análisis de ese compuesto se relaciona en su función de un espacio de expresión/comprensión como función del tiempo propio.

Estas ideas sobre una composición de elementos, de variables y funciones nos lleva a sostener la posibilidad de una explicación topológica para todos los componentes intensivos y extensivos de cualquier concepto, llámese yo, cuerpo, tiempo, espacio, relación, etc. Esto puede dar lugar a que la topología sea capaz de formular primero y expresar después, estructuras matemáticas y geométricas que se relaciones directamente con sus elementos de expresión. La pregunta sería si el teorema del punto fijo, las funciones continuas, las variables diferenciables y todo lo que conlleva las estructuras topológicas puedan ser capaces de expresar un campo de percepción de lo profundo. 

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