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Mostrando entradas de febrero, 2009

El concepto de realidad (VI) Pliegue IV

Si para el pensamiento intuitivo del yo el pliegue se desarrolla en el alma como una virtualidad, en lo que Deleuze describió como el piso de arriba, que hablé en el otro post, la materia se repliega de igual forma en el piso de abajo de una metafórica capilla barroca. De esta forma, Deleuze presenta una situación en Le Pli como el arte del papel plegado u origani , donde los pliegues del alma corresponderían a la expresión de una subjetividad monádica, y los repliegues de la materia a un modo de organización y plegamiento que se desarrollarían en la materia. En la explicación del pliegue en la materia, Deleuze explica el sentido de un todo activo que expresa lo plegado por el pensamiento. Es la distinción del atributo, extensión paralela al de pensamiento, ya descrito en Espinosa, a pesar de la equivocidad de las mónadas desarrolladas por Leibniz, también como plegado de la materia. Para Deleuze, Leibniz presenta una idea de universo comprimido por una fuerza activa donde lo más imp...

El concepto de realidad (V) Pliegue (III)

En Le Pli, Deleuze desarrolla el pliegue con respecto a la materia y con respecto al alma. Ahora exponemos el pliegue del alma, ya que es una parte del conocimiento intuitivo del yo, del cual Deleuze habla cuando se refiere al Barroco y Leibniz. Para Deleuze la inflexión es el elemento genético del pliegue. Es una singularidad, un acontecimiento, una virtualidad, un punto de inflexión que pertenece al continuo. Este elemento del pliegue es un primer tipo de singularidad en la extensión. La segunda singularidad es el punto de vista, que se constituye mediante envolturas con relaciones invisibles de distancia en el espacio. El punto de vista se presenta cuando, desde la inflexión de la curvatura, se realizan unas tangentes centradas en un punto, que representan la variación (la tendencia a cambiar según Bergson del cual Deleuze toma el concepto). De esa forma, dice Deleuze que será sujeto lo que se instala en el punto de vista, lo sujetado. Así, el sujeto capta la variación, gracias al p...

El concepto de realidad (IV) Pliegue (II)

El pliegue de Merleau-Ponty contiene dos etapas a partir de dos visiones de su ontología y está por ver si en realidad supera a Heidegger con respecto a una intencionalidad. Así, la primera visión de la ontología en Merleau-Ponty presenta la expresión del ser para sí y del ser en el mundo. El ser para sí es el ser de la conciencia, concepto que adapta de Sartre, pero superando la oposición que manifiesta. Para Merleau-Ponty, toda conciencia es conciencia perceptiva [1] . Ahora bien, no es una percepción que posee el ser para sí, aislada, que refleja el algo del objeto como una percepción que se impone desde afuera. Es toda una teoría que forma parte del ser para sí. La percepción es el pensamiento de percibir [2] . Conciencia y percepción son inseparables en el pensamiento de Merleau-Ponty, ya que se piensa porque se percibe. La conciencia de percibir no puede apartarse de lo percibido de la cosa misma, es decir, el ser para sí, que percibe una cosa, está consustancialmente vinculado a...

El concepto de realidad (III) Pliegue (I)

Heidegger realiza una traducción propia del poema de Parménides donde interpreta el pliegue, que dentro de su explicación del ser particular es una visión de lo que constituye la realidad bajo mi punto de vista en referencia a la unión del pensar, decir, ver y comprender. La idea es recuperar el sentido del ser pero mas aún sembrar las bases para una realidad diferenciada y comprendida, aunque todavía no se hayan esbozado conceptos como el Yo cartesiano, que a mi juicio es donde primeramente se introduce el concepto del tiempo dentro de una autoconciencia, con el Yo era del que surge el Yo pienso de Descartes. Aun así, Heidegger incluye una autoconciencia relativa al eidenai como sinónimo de la visio agustiniana que podría ser el origen de una intuición intelectual, de la que surgiería el Yo tanto de Descartes como de Fichte. En Moira, un ensayo de los que componen las Conferencias y artículos , expone largamente lo que supone que es el pliegue en Parménides. En principio, llama la ate...

El concepto de realidad (II) Haecceidad (II)

Deleuze plantea la haecceidad como un principio de individuación en un plano unívoco de inmanencia. Para Deleuze, las expresiones singulares del plano son haecceidades y están lejos de representar una cosa o un sujeto, como sugiere la partícula Haec del latín "esta cosa" [1] . El principio de individuación es una forma accidental más que una forma esencial. Esto quiere decir que un grado de calor, con un grado de blanco, no tiene que confundirse con la individualidad de un sujeto. Es la individualidad de un día, un grado, una estación o un acontecimiento. Así, dice Deleuze que la haecceidad es un grado, una intensidad, un individuo que se compone de otros individuos [2] . Eb realidad son las mismas formalidades que explica Duns Escoto en cuanto grados e intensidades que van formando una entidad positiva. La diferencia es que mientras en Escoto la haecceidad es la última realidad de la forma, para Deleuze cada intensidad es una haecceidad. A pesar que que la haecceidad es form...

El concepto de realidad (I) Haecceidad (I)

Del primero que se conoce que emplea el término de realidad es a Duns Escoto en referencia a su concepto de haecceidad, que es la realidad de la última forma . En principio, esta realidad es una realidad concreta creada por Dios, que será la expresión de la esencia divina. Es una realidad sensible compuesta de materia y forma, donde la materia es una realidad positiva y propia, que supondría una especie de receptáculo propio de la forma. Así, la materia pasa a ser no solo una potencia de posibilidades, sino un sustrato de sujeto capaz de albergar a la forma con la misma fuerza entitativa de lo concreto, es decir, no es una nada sino que tiene una realidad propia. Por lo tanto, lo creado o que se puede crear es un compuesto de materia y forma, cuya materia "tiene una realidad positiva fuera del entendimiento y de la causa y es en virtud de esta realidad que ella puede recibir las formas sustanciales que son simplemente actos" dirá en el Opus Oxoniensis. Así, la materia para Du...

El concepto de causa (IV) Conclusión

El mérito de Hedeigger para la filosofía moderna, a mi juicio, ha sido doble. Primero, la llamada de atención sobre el olvido del ser y su relación con el tiempo. Pero a partir de aquí, tuvo que interpretar cómo se pensaba el ser en el pensamiento griego y ello acarreó una recuperación de los conceptos a través de una hermeneútica, no a veces comprendida, de los términos griegos que lo explican. En muchos círculos filosóficos españoles comentan siempre en plan jocoso las traducciones de Heidegger, que en realidad, son lo más literales posibles, prescindiendo de cualquier término anacrónico. Este tipo de traducción me recuerda a cuando empezaba a traducir literalmente el griego y me parecía que no tenía ningún tipo de coherencia y significado, ya que para ello, tenía que recurrir a interpretaciones y términos propios para dar algún sentido al texto. En cambio ahora, esa literalidad contiene el mismo sentido que la interpretación heideggeriana de los textos, más acordes con la idea de He...

El concepto de causa (III) Heisenberg

Es muy sugerente el pensamiento de Heisenberg desde su punto de vista de un científico en referencia a la causalidad. Consabida es su explicación de la materia a través del principio de incertidumbre , que introduce el tema de las variables estadísticas para la explicación de la realidad pretendidamente medible. Esta idea de la imposibilidad de la verdad absoluta a través de la positividad de valores de medición para lo extenso, supone comprender que no existe la verdad absoluta en la materia intima . Si se puede comprender o vislumbrar fenoménicamente una extensión medible, no es así cuando se pretende entender los constructos teóricos de la materia o su verdadera realidad, desde el punto de vista de la positividad entendida desde la física científica, que emplea la matemática para su explicación. Su principio pone en duda que exista un valor fijo conocible para comprender la materia íntima como valor de verdad, con lo cual lo que existiría sería la incertidumbre y lo variable. Ello ...