Teoría del conceptor. Origen y explosión metafísica
Origen del conceptor
El concepto es una idea que es causada por un pensar o una cosa pensante. Esta noción aparece en Espinosa en la Ética donde concepto sustituye a percepción, ya que esta palabra puede dar lugar a equívocos. Espinosa se aparta de explicar la idea como una figura, ya que imagen, representación indica algo más que una figura en el origen y significado de la palabra[1]. Enfatiza que el concepto es una acción del alma o lo que es lo mismo es la acción de una cosa pensante, que posteriormente nosotros explicaremos como la construcción de un yo propio. En el caso de Espinosa el concepto pertenece al atributo pensamiento de la sustancia, siendo de tres formas, concepto inadecuado si se forma por la imaginación, concepto adecuado si es formado por la razón o concepto verdadero si es formado por lo que el llama la intuición.
El concepto es una idea de un cuerpo que surge en la imaginación, del entendimiento y de la razón de una cosa pensante, que puede ser el hombre o la sustancia[2], según Espinoza. Ahora bien, la causa de los conceptos no son las cosas en sí que ofrecen una representación, sino la sustancia como cosa pensante. En el caso de Espinosa el concepto sería causado por la sustancia y el hombre sería el vehículo de expresión de la sustancia en cuanto el pensamiento es un atributo por el cual se expresa[3]. Asimismo lo extenso también es otro atributo de la sustancia, que es expresión y que se manifiesta o en los modos, ya que estas se manifiestan en la sustancia como pensamiento y extensión, todos ellos causados por la sustancia. Las cosas singulares o modos se componen de modos de pensamiento y de extensión, y están conectados entre sí a través de los conceptos. Los conceptos están conectados y ordenados paralelamente a las cosas en cuanto son modos de pensamiento y extensión de la sustancia o lo que es lo mismo, los conceptos físicos son ordenados y conectados con los conceptos esenciales, es decir, las ideas de las cosas físicas equivalen paralelamente a las ideas formales o sus esencias pensadas, sean inadecuadas, adecuadas o verdaderas. A fin y al cabo la extensión y el pensamiento en cuanto son modos de pensar y de extensión son paralelamente conceptos, ya que al pertenecer a la sustancia como atributos solo contienen una diferencia modal pero pertenecen a la misma realidad de la sustancia.
Entonces si el concepto es la idea de un cuerpo, habrá que entender lo que supone el cuerpo para Espinosa ya que el pensamiento sabemos que es un atributo de la sustancia. El cuerpo es un modo que expresa la esencia de la sustancia en cuanto considera una cosa extensa dice Espinosa, donde estas cosas se expresan de determinada manera, que es el cuerpo[4]. Estos cuerpos implican el concepto de un solo atributo, el de extensión. Entonces el concepto es la expresión de un cuerpo desde el modo del pensamiento pero sin ser adecuación en el sentido de una representación, que es causa de este concepto. La idea es un tanto complicada para una educación figurativa, ya que la causa del concepto no es la cosa, sino que el concepto es la idea causada por el pensamiento que es paralela a la cosa que es cuerpo. Es decir, el pensamiento como concepto tiene en su misma causa un cuerpo de un modo paralelo solo por el mero hecho de pensar el concepto, mientras que en la teoría de la adecuación debe de trascender el pensamiento y la extensión o el intelecto y la cosa para que se llegue a entender el significado. En cambio en la teoría conceptual de Espinosa el mismo concepto lleva consigo la definición o la expresión de un cuerpo de un modo intrínseco, otra forma de superar tanto la trascendencia como la cosa en sí. Siendo entonces el concepto la expresión de un cuerpo pero sin ser cuerpo por su diferencia modal pero no real, los dos atributos son expresiones de la sustancia, lo que equivale a decir, que no siendo lo mismo son lo mismo en cuanto su sustrato es la sustancia, algo que no ocurre en la trascendencia y sí en cambio en cuanto la sustancia de Espinosa es inmanente al concepto y al cuerpo. Es la sustancia la que se expresa a través de los modos causados donde el hombre es el medio de expresión de estos modos expresados asimismo con sus atributos de pensamiento y extensión.
Desde esta idea en que el concepto es la expresión de un sustrato que se expresa atributivamente asimismo en la extensión, siendo el concepto definición o esencia de una extensión plasmada como cuerpo, Fichte evoluciona la idea de sustrato como sustancia, para explicar su concepto genético de sustancia a partir del yo general. Es el Yo general o yo genético el que construye el concepto como bisagra entre la intuición intelectual o yo individual y lo extenso que es más bien lo sensible en Fichte. Fichte adopta su método a partir de las teorías de la construcción del concepto a partir del mismo que usa en concreto Espinoza en el Tratado de la reforma del entendimiento 96-97. Explica Espinoza que el concepto para una cosa creada debe de ser considerada en sí solo y no unido a otros, que se pueda concluir que todas sus propiedades están contenidas en el concepto, que es la definición de esa cosa. Por ejemplo, en el concepto de círculo equivaldría a decir que es donde la circunferencia traza sus radios hacia el centro siendo todos iguales. El problema según sus críticos es que en el concepto de extensión no se puede explicar la causa contenida en la definición o el concepto, ya que existen muchos cuerpos extensos que no pueden ser explicados por sí mismos. Esta crítica es la que intenta superar Fichte con su método genético a partir de un Yo que estructura todos los conceptos. Así, de la definición de Espinoza en que el concepto se construye por una cosa pensante, Fichte evoluciona esta definición añadiendo que esa cosa pensante es el yo que parte desde un conocimiento de sí mismo como la intuición intelectual.
Fichte dice que el concepto es la bisagra que existe entre la intuición intelectual y la intuición sensible o lo que es lo mismo entre el Yo empírico y el No-Yo. De todas formas, hay que explicar bien todas estas nuevas nociones para comprender la genética del concepto en el pensamiento de Fichte ya que es el origen directo del conceptor.
Fichte explica que el concepto es una formación del actuar en general que no puede estar libre de su intuición intelectual ni sensible. Entonces el concepto es un acto inmediato y mediato del Yo universal que se intuye a través del yo empírico o individual en una intuición sensible que supone una consciencia mediada como un yo. Fichte a partir del fíjate a ti mismo parte hacia los tres principios de su filosofía genética, el Yo, el No-Yo y la limitación del Yo por el No-Yo. Ahora bien, el acto primero de la conciencia, donde se forja la filosofía de Fichte es la intuición intelectual como el actuar del concepto. El problema de la teoría de la ciencia es que otorga a la razón estatuto de ejemplar, es decir, el Yo puro es la razón completamente independiente en cuanto es la posición lógica de un principio genético de filosofía. El Yo pienso de Fichte es una apercepción pura que acompaña al yo empírico como conciencia de sí. Es el mismo Yo que determina al yo como conciencia o el Yo absoluto que limita al No-Yo en cuanto es yo individual y conciencia de sí, donde el concepto de Yo puro coincide con el de Kant como Yo trascendental en este. Ahora bien, Fichte necesita del Yo puro como condicionante para elaborar su teoría de la ciencia, que condiciona al yo como conciencia individual, y por tanto, al concepto. El concepto esta condicionado por el Yo puro que limita al No-Yo como lo sensible para ser lo determinado y significado por el yo individual. El yo individual pasa a ser en sí mismo un concepto limitado del Yo puro que limita al No-Yo. Así, desde este punto de vista, el origen del concepto ya no es el acto en sí de ser consciente de sí mismo, sino que es el Yo puro del que depende el yo individual. En realidad, es el concepto activo lo que es el origen de la filosofía del Fichte y por ser activo en sí mismo es un conceptor.
Fichte sigue la misma línea de Descartes en cuanto aparece el primer acto de la intuición intelectual como conciencia de sí. Mientras que Descartes continúa hacia un fundamento ontológico de tres sustancias, la res cogitans, la res extensa y Dios, Fichte pone al ser en la res cogitans o la razón práctica de su Yo puro como condicionante ontológico de la realidad genética que se construye a partir de las sucesivas limitaciones del Yo. Ahora bien, tanto uno como otro abandonan el primer acto de la conciencia para buscar un fundamento cuando en realidad el fundamento es ese primer acto de un yo que es tiempo y se conceptúa reflexivamente gracias al concepto de ser primero ese acto sintético, mediato en primer lugar e inmediato cuando es un concepto reposado del yo que se piensa a sí mismo y se intuye. El yo sería el concepto mismo en la teoría de la ciencia[5]. Gracias al tiempo pasado lo que significa que algo anterior sucede lo posterior. Por tanto, ya en el primer acto de conciencia hay varios conceptos que necesitan ser dinámicos es decir funcionales para poder apercibir el yo individual como conciencia que es tiempo y que aparecen simultáneamente, se crean conjuntamente en ese primer acto de todo ser que se fija en sí mismo.
La explosión metafísica. El conceptor 1
La gran explosión de la metafísica ocurre cuando Descartes descubre el concepto de yo como tiempo. Anteriormente se habían descrito muchos conceptos metafísicos, pero ninguno había sido considerado el tiempo como propio de una individualidad singular que podía dar origen a pensamientos. Todo lo que existía estaba ya creado o lo habían creado. El ser como fundamento de la metafísica era increado en el pensamiento griego o creado por el pensamiento teológico-filosófico de
Descartes parte en la búsqueda de una verdad que pueda ser necesaria y que fundamente todo conocimiento y principio. Desde este punto de vista está buscando un principio un concepto base o arxé que fundamente toda la estructura de la realidad sea física o metafísica. En su análisis reconstructivo de la realidad que le rodea, abandona todo tipo de sensaciones que puedan perturbar su conocimiento, hasta alcanzar dos tipos de pensamiento que son sucesivos y vinculados entre sí dentro del concepto del yo de Descartes. En su análisis profundo considera que una vez desprovisto de toda percepción, lo que resta es una especie de memoria de alguien que ha estado antes y ahora en una repetición. Alguien que recuerda que era antes de pensar, ya que explica que esa cosa que estaba ahí y recuerda es él mismo que era, je suis, como un yo de de tiempo pasado que había sido y entonces era. El tiempo pasado se vincula directamente con la memoria sintética de un yo, que al ser consciente de sí mismo gracias a ello, entonces piensa. La existencia del ser yo se vincula al concepto del yo pienso. En realidad la frase completa de Descartes como proposición final sería Yo era y gracias a eso yo soy ahora yo, con lo cual por la síntesis del tiempo puedo pensar y yo soy presente, pudiendo memorizar el pasado y pensar. El yo de Descartes sería memoria y acción.
Con esta proposición comienza el gran Bing Bang metafísico, donde se crea el concepto de yo como tiempo, junto con muchos conceptos que lo acompañan en la misma expansión de la individualidad singular, de la que no se pueden apartar. Ahora bien, este estallido tiene efecto retroactivo ya que es expande hacia el presente pero también a los yo que eran en el pasado primero como un yo universal que incorporan todos los yo individuales. De esta idea es la que Kant incorpora su Yo trascendental incluso el Yo general de Fichte, pero obvian la individualidad originaria del yo era, que coincide con la primera explosión metafísica del primer individuo que fue consciente de su pensamiento. Descartes solo dio forma a un pensar ancestral de ser memoria de acción o ser tiempo que actúa y piensa. Con el primer individuo que tuvo conciencia se ser sintético por un ya sido en el es, una manera singular de ser tiempo en un sí mismo como yo, entonces surge indisociable el concepto de yo como tiempo y todos los conceptos que le acompañan para ser posible el pensar. Esto es el conceptor, la función que engloba, explica, expresa todas las singularidades, cuya expresión más acorde sería (Cp ß à)t que deriva en (Cpß àCp’)t siendo Cp el concepto creado junto con t, el tiempo como un yo, e interpretado por t, que cuando es uno equivale a un universal. Cada Cp es creado junto con t o tiempo propio con una singular comprensión del C aunque sea básico. ß à es la relación o el conector como un concepto activo desde donde se continua el conceptor primitivo hacia una estructura de un sistema.
Esta explosión metafísica inicial está llena de partículas elementales que serían los conceptos, cuya conexión inmediata sería la de acompañar al t como tiempo propio en su expresión activa como conceptor 1. Por ejemplo, Descartes busca el fundamento y el origen y lo encuentra en el yo era-soy-acción pensante, que para ser pensado como un concepto necesita del concepto básico del principio. Este concepto de origen o principio está soldado o conectado indisociable al tiempo para poder expresar el principio, siendo su relación como función o interpretación la acción de t como tiempo propio. El yo propio de Descartes piensa que el tiempo es el principio aunque no lo expresa directamente fundamentado en la definición del concepto del ego cogitans. Aun así necesita del concepto origen para poder expresar el yo pienso aunque él no sea consciente de la conexión e indisoluble del origen y tiempo expresados en (Cpß à)t
Ahora bien, existen multitud de conceptos indisoluble al tiempo que se crean en esta explosión y no solamente el origen. El elemento, la sustancia, la causa, el límite, el por lo qué y prácticamente todos los conceptos básicos de la construcción de conceptos que expone Aristóteles en
Esta exposición del conceptor da para presentar una teoría del conceptor para una estructura sistemática del conocimiento basado en las ideas de Espinosa y Fichte con respecto al concepto, relación, función y conceptos, junto con otros elementos como serían los destructores y contextores que se irán describiendo conforme se vaya elaborando en mayor medida la teoría del conceptor.
[1] Ética II, def. III.
[2] Espinoza utiliza la sustancia como sinónimo de naturaleza o Dios. En nuestro caso hablaremos de sustancia para evitar el mismo equívoco que la idea como percepción. De esa forma podemos enlazar a la sustancia con el Yo absoluto de Fichte por la misma noción de sustancia en cuanto es sustrato del pensar
[3] Ética II, propos. V
[4] Ética II Def. I
[5] Fichte pág. 23 Doctrina de la ciencia nova methodo