Análisis de la intuición, la duración y la eternidad en Espinosa


Espinosa comprende que todo lo que conocemos inmediatamente por afección es debido a la imaginación. Imaginamos cosas porque realmente no las conocemos. La sensación es una afección producida por la opinión o imaginación. Algo parecido dice Deleuze en relación al pensamiento representativo aunque para Espinosa conocer una cosa es conocer su esencia y esto se consigue a través de la intuición. La intuición permite una relación de coherencia entre lo parcial y lo total. De esta forma Espinosa le da mucha importancia a la intuición como método de relación y coherencia de las cosas, siendo la imaginación una preparación para la razón y la intuición.

 La intuición para Espinosa parte de ideas adecuadas que surgen del atributo del pensamiento. Su causa son las propias ideas. La intuición consiste en que estas ideas adecuadas tengan coherencia de un modo relacional entre ellas mismas como actos de un alma particular dentro de un atributo de la sustancia. La idea no surge como una adecuación a la cosa sino más bien de una adecuación intrínseca a la idea paralelamente a la cosa física. El concepto de intuición implica una lógica relacional de un alma particular dentro de un atributo de pensamiento de la sustancia en conexión con el atributo de la extensión. Además, en Espinosa la intuición es constructiva. Si se parte de las ideas adecuadas en relación a una totalidad a partir de estas se construye una verdad cada vez que se conoce más la esencia de la idea. La idea adecuada es verdadera conforme se deduzca y se relacione con otras ideas dentro de esa lógica relacional. Por lo tanto es la intuición la que origina una verdad genética, construida y estructurada en una relación de globalidad. Para Espinosa la intuición es reflexión de coherencia en la totalidad genética. La realidad, que es pensamiento y extensión, se va construyendo por la intuición reflexiva. Siendo la imaginación un estado de prerreflexión para la intuición y todas las ideas adecuadas, proposiciones que son verificadas dentro de una estructura relacional, entonces todos los conceptos o hipótesis que sean adecuados y verdaderos serán genéticamente intuitivos, incluso si son ideas adecuadas para construir la realidad. La construcción de la realidad de toda realidad genética surge estructurada aunque paralela en cuanto la intuición construye los conceptos a partir de la afección primeramente y posteriormente la adecuación de la idea, que se convierte en verdadera. La ciencia lleva este camino, construir conceptos e hipótesis que nos apartan del caos, aunque esto es más bien a nivel genérico.

 Espinosa comprende que la felicidad del hombre está en conocer intuitivamente la relación estructurada de la realidad, y por ese motivo la idea de intuición abocará en Fichte a un concepto propio de una subjetividad como acción genética completa de esa realidad. Para esto se necesitaría que la intuición fuera definida también como parte de una representación en Kant y así fundirla con la imaginación productiva como elemento de la intuición intelectual de Fichte. Kant consideró la intuición más en relación a la sensibilidad de la representación a una cosa que algo que pudiera pensarse. Ahora bien, la intuición tiene un puente tendido a la razón en Espinosa a través de las nociones comunes. Para tener ese criterio de coherencia hay que pasar por un fundamento común. Para Espinosa es Dios como causa a la que aboca todas las nociones comunes que nos guían hacia él. La constitución de una noción común a partir de una idea adecuada, es decir, de una idea adecuada, se convierte en un sistema universal de la razón o del segundo género de conocimiento. La relación que alcanza la razón es porque la noción común es una idea adecuada y esta es una idea expresiva de la esencia de Dios. Así dice Deleuze que la idea de Dios está en relación de expresión con las nociones comunes[1]. Por eso dice Deleuze que las nociones comunes son condiciones para llegar al conocimiento por intuición[2]. Para Espinosa es la razón la que usa las nociones comunes como una generalidad universal de los modos comunes para comprender el orden y la coherencia de la sustancia. Pero la intuición por el hecho de conocer la esencia de los modos como parte de lo necesario de la sustancia es difícil de usar.

 La esencia de lo singular y su relación con la sustancia es la base del conocimiento intuitivo. Es decir, el conocimiento de las esencias formales que están contenidas en los atributos de la sustancia y en concreto en el atributo pensamiento, a pesar de que se ha pensado que también en el atributo de la extensión[3]. Cuando Espinosa habla de que el tercer género progresa a partir de la idea adecuada de ciertos atributos de Dios en la esencia de las cosas implica un conocimiento de Dios pero en virtud del alma o sea del pensamiento y expresa la necesidad de comprender que el cuerpo es una afección y como tal una parte de la imaginación[4]. Es pretender comprender la esencia de la cosa de un modo abstracto pero real ya que es parte de la sustancia. Por eso dice en Espinosa que el alma no entiende la eternidad desde la perspectiva de la extensión en cuanto se hace referencia al cuerpo como existente duradero y medible dentro del concepto del tiempo que explica Espinosa. Si el pensamiento explica las esencias de los modos a partir de lo duradero es decir del concepto de tiempo que para Espinosa coincide con el de duración, es imposible comprender lo necesario de la esencia de lo eterno[5]. 

 Para Espinosa la eternidad no es tiempo, coincidiendo con Aristóteles en la diferencia del concepto de cronos, pero divergiendo en cuanto que eternidad es duración para Aristóteles y Espinosa es tiempo. El problema para Espinosa es cómo puede concebir el alma la eternidad desde la perspectiva de la eternidad. Esto sólo sucede en concebir el alma como lejos de la afección del alma imaginada pero lo mismo se plantea al cuerpo. El tema de la extensión como atributo eterno de la sustancia se tiene que comprender dentro de la esencia de las cosas en cuanto son extensión. Este punto es un poco oscuro ya que para comprender una cosa se tiene que usar el pensamiento y por tanto es el alma la que piensa el cuerpo como esencia. Ahora bien la explicación que da Espinosa es que pensada la extensión como actual como presente y durables es decir, dentro del tiempo entonces indeleblemente se sale del concepto de la necesidad de los atributos que atañen a la sustancia.

 Pensar los modos actuales es pensar tiempo, lo durable y lo medible y por lo tanto no es usar la ciencia intuitiva para comprender la verdadera esencia de la sustancia que es la eternidad. Esa parte oscura que decíamos anteriormente Espinosa, la despeja con la aseveración de que el pensar una idea de cuerpo de un modo singular implica sus existencia, y por la tanto, la misma idea como paralelismo de su constitución atributiva modal de lo existente, ya le confiere una esencia en acto necesario que puede ser conocida por la intuición.[6]. Para conseguir este giro proposicional, Espinosa explica lo que entiende por existencia en cuanto se refiere a una idea existente en acto como necesaria. Así dice que “por existencia no entiendo aquí la duración, esto es, la existencia en cuanto concebida abstractamente y como si fuese una especie de cantidad”. Esto implica que Espinosa ve necesaria la existencia de modo desde la perspectiva de la sustancia y no como afección o idea imaginativa. Es decir, se necesita una separación o abstracción de cualquier idea o afección referida al pensamiento individual y plantear la necesidad desde la fuerza que tiene la realidad de la sustancia en planteada axiomáticamente como necesidad de los modos finitos. Es un corolario que ya explica en la Ética I de la proposición 24. Por eso puede terminar planteando que en “Dios se da necesariamente una idea que expresa la esencia de tal o cual cuerpo humano desde la perspectiva de la eternidad”[7]. Entonces la intuición en Espinosa es comprender la necesidad de la esencia formal de los modos finitos al margen del tiempo y tener algún atisbo de la necesidad. Es decir es un éxtasis del alma, es comprender lo extático en lo que es la sustancia. Por eso dice que el alma en cuanto se conoce como esencia y conoce su cuerpo conoce lo que es necesariamente el concepto de dios como sustancia o lo que es lo mismo la eternidad. Espinosa distingue la eternidad del tiempo. 

La intuición permite vislumbrar la diferencia de la duración de la existencia medible que no es necesaria porque es una afección como imaginación del cuerpo y la idea de dios como eternidad. Pero lo más interesante es que la eternidad fuera de la duración es la existencia verdadera. Libre de la afección individual del cuerpo, que en realidad es una imaginación primaria y particular, entonces el apartamiento de la imaginación y llegar hasta la intuición se permite comprender el verdadero sentido de la existencia y este no es otro que comprender a la sustancia a Dios como verdadera existencia. Y lo que existe es eterno y no es tiempo medible. Así dice Espinosa que “por eternidad entiendo la existencia misma en cuanto se la concibe como siguiéndose necesariamente de la sola definición de una cosa eterna.”[8]. El problema está en que para comprender la eternidad hay que estar al margen del tiempo y para llegar a ello hay que desprenderse de todo tipo de afección que perturbe un estado del alma que implique algo parecido a un estar en el tiempo. Por eso, la intuición en Espinosa puede ser un estado del alma, puede que incluso una experiencia extrasensorial comparable con los momentos de éxtasis de los místicos o una percepción capaz de percibir sin la intervención de los sentidos. El sentido que le confiere Espinosa sería mas bien un sentido formal de conocimiento de esencias y no el sentido de ver algo trascendente. En realidad es comprender la inmanencia de la sustancia a través de una experiencia acumulada por etapas y libre de afectos que perturben la separación de la afectividad. Entonces la intuición de Espinosa sería una “mística material de la inmanencia”.

 [1] SPE 292
 [2] Las nociones comunes son composiciones de modos existentes, es decir, de particularidades de cosas que se relacionan entre sí por algo común. Por ejemplo, lo extenso, el movimiento y el reposo. "la universal similitud en las relaciones que se componen al infinito de la naturaleza entera "SPE 268 
[3] Ética II, VII
[4] Ética V, XXV 
[5] Ética V, XXIX 
[6] Ética II, XLV 
[7] Ética V, XXII 
[8] Ética I, Def. VIII

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