El concepto de simpatía (VII)

El concepto de simpatía en Foucault. Conveniencia y emulación

Para Foucault la simpatía forma parte de las cuatro similitudes que pertenecen a la semejanza. La semejanza, según Foucault ha sido fundamental para el desarrollo del conocimiento en occidente, sobre todo en el siglo XVI, donde la mayoría de los textos se interpretaban gracias a ella. Los símbolos que expresaban esos escritos, proporcionan una relación para los exégetas de aquel tiempo, que permitió conocer las cosas a través de ese sentido de semejanza. para Foucault todas las cosas que sugerían una representación, en realidad eran repeticiones de algo. Foucault describe en Las palabras y las cosas una serie de estructuras de semejanza capaces de interpretar todas las representaciones para expresar el conocimiento de ellas.

La primera de estas similitudes o semejanzas es la convenientia. Para Foucault la conveniencia es sinónimo de vecindad, con lo que las cosas que se tocan y se acercan, tocando sus bordes son convenientes. Entre ellas por su conveniencia se transmiten el movimiento, las influencias, las pasiones, incluso las propiedades. Si la naturaleza ha puesto las cosas en vecindad entonces deben de ser convenientes, ya que debe de existir alguna similitud de propiedades y no tan solo una relación de superficie sino de profundidad. Sorprende leer que la RAE otorga su priemra definición a la conveniencia como correlación y conformidad entre dos cosas dinstintas. Lo vecinal es conforme a la relación en comunidad, correlativo que además es una correspondencia recíproca. Por otra parte la conveniencia dice Foucault es una semejanza ligada al espacio. Las cosas están en conjunción, juntas, ya que explica que en el agua hay peces o en la tierra animales, convenientes, por un encadenamiento del espacio y de la semejanza. Así quizá el mejor pasaje que expresa la conveniencia como semejanza en el espacio recíproco y encadenado lo expresa Porta en su Magia natural "Por lo que se refiere a la vegetación, la planta conviene con la bestia bruta y, por el sentimiento, el animal brutal con el hombre que se conforma con el resto de los astros por su inteligencia; este enlace procede con tanta propiedad que parece una cuerda tendida desde la primera causa hasta las cosas bajas e ínfimas, por un enlace recíproco y continuo, de tal suerte que la virtud superior al expandir sus rayos vendrá al punto en que si se toca una extremidad de ella temblará y hará mover al resto". Interesante me parece tambiémn el origen de la semántica de la palabra, que Cicerón le dio a conveninecia a partir de la palabra homología que era el término estoico que indicaba el acuerdo de la naturaleza como regla fundamental de la conducta.

Ahora bien, me gustaría preguntarme si nuestro pensamiento sigue pensando en conveniencia incluso a nivel natural. Por ejemplo, cuando observamos los colores y vemos las combinaciones vemos cuál de ellos es más conveniente o no para una prenda. Interpretamos de un modo mas allá de lo racional una similitud de espacio vecinales, en este aspecto los colores, que pueden dar la impresión de enlazar convenientemente una propiedad de una cosa para ofrecerla a otra en su profundidad. ¿Acaso hay estudios científicos de la relación que existe entre la combinación de prendas con colores y el realce estético? Intuimos por semejanza, quizá desde el mismo punto de vista de la sinergia que existe entre la intuición simpática y la inteligencia para construir y relacionar por conveniencia lo semejante. El ejemplo está más bien en la relación productora y de transformación que tiene el homo faber con la naturaleza, pero aún así hay que indagar si nuestra mentalidad todavía refleja algún cauce de conocimiento mágico-conveniencial.

La segunda similitud que presenta Foucault con respecto a la semejanza es la aemulatio . Es una especie de conveniencia fuera de sitio, sin continuidad espacial, inmóvil en la distancia explica. Esa emulación Foucault la relaciona con algo de reflejo y de espejo, como si lo que se ve fuera es una identificación del rostro, algo parecido a lo que hablábamos del rostro en Hume, pero con una relación de la naturaleza y las cosas. Las cosas se imitan entre sí, sin proximidad de la conveniencia, en un universo completo de reduplicación. Para Foucault es una reduplicación como una gemelidad natural, un pliegue del ser recíproco de contrarios enfrentados pero que surgen emulándose uno a otro, ya que, como dice Paracelso los gemelos se asemejan pero son dos personas diferentes. La identidad de la diferencia. Para Foucault, la emulación cuando aparece es furtiva, pequeña, pero su inmensidad es su capacidad de traslación hacia la otra punta del universo, sin que sea anulada por la distancia. Lo semejante comprende lo semejante, siendo la emulación círculos concéntricos a diferencia de la conveniencia que se forma por encadenamiento de vecindad espacial.

Si la emulación la podemos observar como forma de conocimiento se podía hablar del mimetismo. Este es un fenómeno que aparece cuando un organismo se asemeja a otro sin que guarden una relación, que se describe como el efecto a una utilidad funcional. Ese mimetismo lo emplea la naturaleza para que unos usurpen la función de otros o quizá la emulen, siendo seres distintos y diferentes. La idea es que estas formas de conocimiento son marcas que subyacen la relación instintiva de profundidad. Es un algo más que una intuición bergsoniana puede desvelar o un pensamiento mágico del conocimiento relacional del siglo XVI diría Foucault. Por eso, los fenómenos del mimetismo, si bien se conocen experimentalmente, en el lenguaje como sentido se usa para explicar una acción de imitación de algo sobre algo, es decir, de semejanza entre sí por imitación. Aun hay más. Si esta acción se extiende hacia los comportamientos de un entorno de seres emtre sí mismo imitando conductas, acciones, expresiones, rostros, cuerpos, etc. En esta forma de conocimiento por imitación, se basó la teoría de Freud para desarrollar los constructos de identificación-proyección para su terapia psicoanalítica. El hijo imita la conducta del padre por emulación y única forma de conocimiento. Pero su realidad epistemológica ya parte del siglo XVI, y aunque Foucault pretenda considerar un cambio en esta por desarrollo de diferentes campos en el trabajo, el lenguaje o la biología, lo curioso es que la primera forma de conocimiento es por emulación en cuanto que los estudios etológicos así lo demuestran. Los trabajos de Bowlby sobre bebés no tienen desperdicio. El problema es que el estudio del yo cogito como forma de conocimiento no pertenece a este siglo, aunque comience aquí. La naturaleza se intentaba conocer desde sus semejanzas, pero lo discutible es que esas formas de semejanza que tan bien clasifica y descubre Foucault para el pensamiento moderno, continúan en la base de la investigación y conocimiento, por ejemplo en el planteamiento de hipótesis y teoría e incluso en la ejecución de actos experimentales que provienen de la ciencia.

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