El concepto del Yo (I) Realidad (VII)Segundo extásis
Si anteriormente he hablado sobre una realidad que enfatiza el plegado de una exterioridad sobre una interioridad, desde Duns Escoto pasando por Heidegger Leibniz, Merleau-Ponty visto desde una óptica en muchos casos deleuciana, debido a mi propia travesía filosófica, ahora empezaré a describir una realidad más acorde con lo que pienso en estos momentos. Si mi antiguo concepto de realidad se basaba en un plegado tanto interior como exterior, pero sin enfatizar un origen genético de ella, el concepto del Yo cartesiano, con la implicación del tiempo, entonces el prisma con que afronto la realidad ahora es más bien enfática en la acción del Yo-tiempo. Eso significa que mi investigación y desarrollo de la realidad continúa por derroteros de la autoconsciencia propia, y por tanto, Descartes, Kant, Fichte, Husserl, Heidegger, Ricoeur, Strawson deberán formar parte de esa descripción propia y singular de la realidad. Así que empezaré por el Yo era de Descartes.
Heidegger en la Introducción del Ser y el Tiempo, presenta el concepto de desktruction, del cual Derrida aplicará para exponer su deconstrucción. La desktruction de Heidegger consiste en destruir las capas de historia de la ontología para recuperar los conceptos perdidos de la ontología griega, para responder a la pregunta por el ser, ya que consabido es el olvido del mismo por la filosofía occidental. Lo que pretende Heidegger es retirar todo el significado añadido por la historia de la filosofía, desde los romanos hasta la filosofía moderna, para recobrar el sentido pleno del ser, a través de aquellos conceptos griegos, que desde este blog hemos presentado contantemente. A esto Heidegger le llamó desktruction.
Por otra parte, en esta historia de la filosofía muchos de los conceptos, como el cogito cartesiano, dice Heidegger, focalizan la atención de unos momentos determinados del ser, distrayendo sobre su verdadero significado. Con respecto a Descartes, si no duda de una conexión del Yo pienso con el ser, sí que critica una especial omisión al ser-ahí, que luego Kant va a continuar en ella. Según Heidegger, Descartes desde que presenta su peculiar idea sobre el cogito, no pone de manifiesto la verdadera esencia de esa res cogitans o cosa pensante, es decir, el sentido del ser del sum. Para Heidegger es imprescindible una desktruction del concepto para continuar en su labor de recuperación del ser griego. En una nueva exégesis explica Heidegger que Descartes debía de haber omitido la pregunta por el ser, además de incorporar en él la certidumbre de la verdad, lo que aboca a una completa indeterminación ontológica, ya que la res cogitans aparece más bien como ser creado, que incluso continúa en Kant por la falta de estudio del ánimo, problema que más adelante presentaré. Según Heidegger esta interpretación del ser es heredera de la conceptualidad escolástica más imbuida de teología que de filosofía. De todas formas, en su exégesis del cogito sum Heidegger en el volumen II del Nietzsche explica que ese cogito es un percibirse a uno mismo, un representarse, ya que la conciencia humana es autoconciencia. Esta conciencia, no se agrega a las cosas ni son parte de ellas, ya que la conciencia de objetos y su fundamento es esencialmente autoconciencia. El sí mismo del hombre como fundamento es el subjectum del objectum, el sujeto que representa, el sí mismo. Ahora bien, lo que Hediegger obvia completamente es que Descartes ya intuye algo en común con el objetum, que es el tiempo. Incluso el mismo cogito sum es tiempo y duración, y por lo tanto ser, ya que este concepto de la duración es lo esbozó Suaréz en relación al ser y no ser de la duración en sus Disputaciones Metafísicas, posible herencia fragmentaria de Descartes con la Escolástica, ya que explica la nada como término de la duración al igual que Suárez. Vamos a verlo.
El problema del pensamiento de Descartes es que es muy denso en el sentido de que toda la nueva conceptualización de su Yo pienso está esbozado en sus dos primeras meditaciones, y por tanto, hay que desglosar y meditar lentamente cada palabra y frase. El estudio que se ha realizado sobre el tema se ha centrado en el principio lógico de inferir la existencia del pensamiento o en el caso de Heidegger del ser representado, que a pesar del intento de desktruction, no alcanza a ver el significado del tiempo implícito desde la segunda meditación en el desarrollo del concepto del Yo pienso. Descartes empieza a crear el concepto cuando comienza con el mismo método exegético de desktruction de prejuicios que emplea Heidegger para comprender el ser griego. Descartes emplea la duda no solo como un engaño de sus sentidos, sino como un método exegético de destrucción de todos los prejuicios de su, hasta ahora, conocimiento. Él explica que después de mucho tiempo de conocimiento se siente con suficiencia para subvertir (destruir es aceptado en la RAE como sinónimo) todas sus creencias en las que se ha apoyado para encontrar los nuevos principios y fundamentos. Es decir, la desktruction de Heidegger es empleada por Descartes con la misma pretensión que el alemán, buscar el fundamento.
En la primera meditación Descartes pone en duda, subvierte, destruye todos los principios y fundamentos que puedan contener un prejuicio de conocimiento. Su destrucción es de percepción y comprensión de todo contenido. En la segunda meditación, habiendo destruido todo lo que él considera falso que son todas las cosas que ve, incluso en su memoria, desprendiéndose de las sensaciones vitales, de sus recuerdos, de conceptos como espacio, movimiento, lugar, extensión, se pregunta por lo que queda de verdadero en esa exégesis destructora. Entonces, llega a plantear la pregunta que a mi juicio ha marcado la metafísica desde que hizo su aparición y que Heidegger ha completado. Empiezo la transcripción del texto porque es muy importante comprenderlo.
Dice Descartes después de la destrucción conceptual antes esbozada, "Me he convencido de que no hay nada en el mundo: ni cielo ni tierra ni mentes ni cuerpos; pero ¿ me he convencido también de que Yo no soy? Ahora bien, si de algo me he convencido ciertamente es que Yo era" (Non certes, j'étais sans doute), Es una frase perdida en la inmensidad del nuevo pensamiento. La insistencia en el Yo pienso o en el soy desde que Descartes presentó el cogito parece que la han ocultado todos los filósofos, incluso al mismo Heidegger. De esta forma, una vez realizada la propia y singular hermenéutica cartesiana, lo que permanece y verdaderamente crea Descartes es el segundo éxtasis del tiempo en relación a un Yo, el Yo era un tiempo pasado. Empieza el descubrimiento del Yo con el ser que en realidad antes que ser un soy es tiempo pasado, lo que implica varios conceptos que aparecen en el texto y que son tratados por Descartes de alguna manera. En principio Descartes trata el concepto de la nada al que incluye dentro del campo de lo extenso, movimiento, etc., y en concreto en el de cuerpos, mentes etc, que incluye esa propia autoconciencia. La nada es todo lo que es contrario a todo esto, y por tanto, no se puede elaborar nada que parta de los sentidos, incluso en este momento la nada incluye al pensar porque no lo ha relacionado con un Yo. Ahora bien, el siguiente concepto que elabora Descartes es el del Yo al preguntarse por su ser en cuanto es contrario de la nada. Su ser algo en caso de que sea como lo contrario de nada, responde Descartes que es un Yo era. Es decir, si su Yo o lo que el concibe como un Yo debería de ser un pasado como tiempo un era. El Yo de Descartes es tiempo como pasado en relación a un ser-soy como contrario de la nada. Antes de nada es tiempo pasado. He aquí la afirmación más importante del pensamiento del cogito de Descartes porque antes de esbozar su pretendida afirmación del pensar el Yo soy, lo identifica como tiempo pasado, el segundo éxtasis de la afirmación aristotélica del tiempo circular, que posteriormente describirá Heidegger en su Ser y Tiempo.
La conclusión después de este argumento es que Descartes comprende que siendo algo es opuesto a la nada y que ese Yo que piensa algo llámese Descartes el propio yo mismo, una vez destruido todo hasta la nada queda un yo del tiempo pasado que su ser es pensamiento, que piensa que es algo y por lo tanto existe. Así dice que j´suis, j´existe, es decir, del ser pasado ahora ser presente infiere la existencia en cuanto ha salido de la nada a través del tiempo. Lo que sale fuera de la nada o del estado anterior es el ser del tiempo, al que Descartes identifica como el Yo. Es decir, lo único que puede comprender el sentido del salir fuera de la nada del ser, el ex-sistere de Heidegger en relación a los griegos como explica en su Introducción a la Metafísica es el Yo. Ese es el Yo del tiempo que primeramente percibe el ser que ex-siste en cuanto sale de su estabilidad, ex-estática, para ser comprendido como tiempo, como su primer éxtasis de la temporalidad. "Que nunca conseguiré que yo sea nada mientras que je penserai être quelque chose" Descartes piensa de esa forma en un Yo propio a partir del ser algo en el tiempo. Heidegger en el Nietzsche II, habla sobre lo que llama autoconciencia que se percibe de forma recíproca. Es otra parte del tiempo EXTático este concepto de reciprocidad de ese Yo.
En la segunda meditación Descartes continúa con su destrucción de prejuicios hasta que dice ¿Pensar? Eso es: el pensamiento; esto es lo único que no puede separarse de mí. Yo soy, yo existo; es cierto. Pero ¿durante cuánto tiempo? Ciertamente mientras pienso; pues tal vez podría suceder que si dejara de pensar completamente al punto dejaría de ser. Nuevamente aparece el concepto del tiempo en el Yo soy, Yo existo, pero con una variante, se presenta como duración. A pesar de que descartes pretende abandonar toda idea o concepto para la destrucción y encontrar un fundamento, al presentar el yo soy como yo era ya inicia su propia concepción del tiempo y ello implica aquel salir fuera de un estado, que el explica como nada a la que teóricamente volvería si dejase de pensar. Por tanto el trayecto que inicia el Yo soy es una duración. Esa duración es la que presenta Suárez en sus Disputaciones Metafísicas que duración es lo mismo que permanencia en el ser. Así, duración y ser, yo era y yo soy son dos conceptos que aparecen juntos en el pensamiento de Descartes. Suárez no conoció el concepto del Yo y por tanto la duración pertenecía a la cosa. Para Descartes la cosa se convirtió en una cosa pensante, aunque es su primera presentación el yo surge de él mismo y es propio antes de que se convirtiera en el universal de la cosa. Pero aun así, el Yo de Descartes es ante todo tiempo y duración.
La segunda meditación termina diciendo que todo lo que es percibido es debido al entendimiento y que no hay nada más fácil de entender que su propia mente, la de cada uno. Esta idea es básica para comprender que si Descartes plantea posteriormente tres sustancias, res cogitans, res extensa y Dios, como una trilogía de teología racional de las tres personas en una, espíritu santo, hijo y padre respectivamente. El Yo como tiempo propio es la primera exposición de su planteamiento. De todas formas, como autoconciencia que se piensa a sí mismo, este último párrafo aclara la idea de que el entendimiento es de propio, un Yo que piensa un mismo Yo. Por eso Heidegger explica que esa comprensión fácil de la conciencia del individuo como propia conciencia de sí mismo, o ese yo que piensa en el yo mismo, lo interpreta de esta forma en base a ese cogito sum "la conciencia humana es esencialmente autoconciencia. La conciencia de mí mismo no se agrega a la conciencia de las cosas, por así decirlo, como un observador de la conciencia de la cosa que apareciera al lado de ésta. La conciencia de las cosas y objetos es en primer lugar, esencialmente y en su fundamento, autoconciencia y solo como tal es posible la conciencia de ob-jetos" Esto lo dice Heidegger en el volumen II de Nietzsche en la página 129. Así con más razón si el Yo de Descartes es autoconciencia y esta autoconciencia en principio es tiempo, como el yo era, y si los objetos solo son posibles como conciencia de objetos fundados por ella, lo que se percibe también es tiempo, o la conciencia de objetos es autoconciencia de conciencia del tiempo. Si nos remitimos a lo que dijo Aristóteles sobre el tiempo que era la percepción del cambio por la psiqué, esta psiqué que para Aristóteles era externa y de la que el hombre formaba parte, y que su esencia se realizaba a través de un imperfecto como pasado, Descartes ha conceptualizado que esa esencia es el Yo soy en un era. La esencia como to ti hñ enai, que se podía explicar como lo que ha sido ser o quizá más puramente lo que era ser, ya que ñ es imperfecto era, la esencia aristotélica de lo existente en general, se ha convertido en Yo propio por el descubrimiento de Descartes de ese yo como era. La esencia de ese algo to ti, que es la cosa pensante en Descartes y que se ha definido más concretamente como Yo, en su pregunta por ese algo del ser, ¿qué es ese algo, que soy yo como ser?La respuesta es el imperfecto ñ, era, y por lo tanto a la pregunta del Yo soy la respuesta es yo soy lo que era que es mi esencia, lo que me define en el tiempo. Y en cierta forma esta ñ que es el imperfecto griego expresa la circularidad del tiempo e incluso de la forma. No es de extrañar que Deleuze piense que la propiedad del yo individual, que en realidad es la esencia, sea el espacio proxémico de cada uno, la esfera imaginaria que nos rodea como si fuéramos una mónada territorial.
Presentando esa realidad de la conciencia como tiempo y la realidad de los objetos como conciencia de la conciencia del tiempo, y este a la vez es el Yo como esencia que se define en el tiempo, se comprende que esta realidad que sale de la nada que se entiende ella misma como tiempo y es propia es un Yo EXTático, aunque implique solamente el segundo éxtasis el pasado. Posteriormente a esto, tanto Kant, con el sentido de la percepción interna como ánimo y Fichte con el Yo recíproco, avanzan en la descripción del Yo como fundamento de la temporalidad EXTática.
Heidegger en la Introducción del Ser y el Tiempo, presenta el concepto de desktruction, del cual Derrida aplicará para exponer su deconstrucción. La desktruction de Heidegger consiste en destruir las capas de historia de la ontología para recuperar los conceptos perdidos de la ontología griega, para responder a la pregunta por el ser, ya que consabido es el olvido del mismo por la filosofía occidental. Lo que pretende Heidegger es retirar todo el significado añadido por la historia de la filosofía, desde los romanos hasta la filosofía moderna, para recobrar el sentido pleno del ser, a través de aquellos conceptos griegos, que desde este blog hemos presentado contantemente. A esto Heidegger le llamó desktruction.
Por otra parte, en esta historia de la filosofía muchos de los conceptos, como el cogito cartesiano, dice Heidegger, focalizan la atención de unos momentos determinados del ser, distrayendo sobre su verdadero significado. Con respecto a Descartes, si no duda de una conexión del Yo pienso con el ser, sí que critica una especial omisión al ser-ahí, que luego Kant va a continuar en ella. Según Heidegger, Descartes desde que presenta su peculiar idea sobre el cogito, no pone de manifiesto la verdadera esencia de esa res cogitans o cosa pensante, es decir, el sentido del ser del sum. Para Heidegger es imprescindible una desktruction del concepto para continuar en su labor de recuperación del ser griego. En una nueva exégesis explica Heidegger que Descartes debía de haber omitido la pregunta por el ser, además de incorporar en él la certidumbre de la verdad, lo que aboca a una completa indeterminación ontológica, ya que la res cogitans aparece más bien como ser creado, que incluso continúa en Kant por la falta de estudio del ánimo, problema que más adelante presentaré. Según Heidegger esta interpretación del ser es heredera de la conceptualidad escolástica más imbuida de teología que de filosofía. De todas formas, en su exégesis del cogito sum Heidegger en el volumen II del Nietzsche explica que ese cogito es un percibirse a uno mismo, un representarse, ya que la conciencia humana es autoconciencia. Esta conciencia, no se agrega a las cosas ni son parte de ellas, ya que la conciencia de objetos y su fundamento es esencialmente autoconciencia. El sí mismo del hombre como fundamento es el subjectum del objectum, el sujeto que representa, el sí mismo. Ahora bien, lo que Hediegger obvia completamente es que Descartes ya intuye algo en común con el objetum, que es el tiempo. Incluso el mismo cogito sum es tiempo y duración, y por lo tanto ser, ya que este concepto de la duración es lo esbozó Suaréz en relación al ser y no ser de la duración en sus Disputaciones Metafísicas, posible herencia fragmentaria de Descartes con la Escolástica, ya que explica la nada como término de la duración al igual que Suárez. Vamos a verlo.
El problema del pensamiento de Descartes es que es muy denso en el sentido de que toda la nueva conceptualización de su Yo pienso está esbozado en sus dos primeras meditaciones, y por tanto, hay que desglosar y meditar lentamente cada palabra y frase. El estudio que se ha realizado sobre el tema se ha centrado en el principio lógico de inferir la existencia del pensamiento o en el caso de Heidegger del ser representado, que a pesar del intento de desktruction, no alcanza a ver el significado del tiempo implícito desde la segunda meditación en el desarrollo del concepto del Yo pienso. Descartes empieza a crear el concepto cuando comienza con el mismo método exegético de desktruction de prejuicios que emplea Heidegger para comprender el ser griego. Descartes emplea la duda no solo como un engaño de sus sentidos, sino como un método exegético de destrucción de todos los prejuicios de su, hasta ahora, conocimiento. Él explica que después de mucho tiempo de conocimiento se siente con suficiencia para subvertir (destruir es aceptado en la RAE como sinónimo) todas sus creencias en las que se ha apoyado para encontrar los nuevos principios y fundamentos. Es decir, la desktruction de Heidegger es empleada por Descartes con la misma pretensión que el alemán, buscar el fundamento.
En la primera meditación Descartes pone en duda, subvierte, destruye todos los principios y fundamentos que puedan contener un prejuicio de conocimiento. Su destrucción es de percepción y comprensión de todo contenido. En la segunda meditación, habiendo destruido todo lo que él considera falso que son todas las cosas que ve, incluso en su memoria, desprendiéndose de las sensaciones vitales, de sus recuerdos, de conceptos como espacio, movimiento, lugar, extensión, se pregunta por lo que queda de verdadero en esa exégesis destructora. Entonces, llega a plantear la pregunta que a mi juicio ha marcado la metafísica desde que hizo su aparición y que Heidegger ha completado. Empiezo la transcripción del texto porque es muy importante comprenderlo.
Dice Descartes después de la destrucción conceptual antes esbozada, "Me he convencido de que no hay nada en el mundo: ni cielo ni tierra ni mentes ni cuerpos; pero ¿ me he convencido también de que Yo no soy? Ahora bien, si de algo me he convencido ciertamente es que Yo era" (Non certes, j'étais sans doute), Es una frase perdida en la inmensidad del nuevo pensamiento. La insistencia en el Yo pienso o en el soy desde que Descartes presentó el cogito parece que la han ocultado todos los filósofos, incluso al mismo Heidegger. De esta forma, una vez realizada la propia y singular hermenéutica cartesiana, lo que permanece y verdaderamente crea Descartes es el segundo éxtasis del tiempo en relación a un Yo, el Yo era un tiempo pasado. Empieza el descubrimiento del Yo con el ser que en realidad antes que ser un soy es tiempo pasado, lo que implica varios conceptos que aparecen en el texto y que son tratados por Descartes de alguna manera. En principio Descartes trata el concepto de la nada al que incluye dentro del campo de lo extenso, movimiento, etc., y en concreto en el de cuerpos, mentes etc, que incluye esa propia autoconciencia. La nada es todo lo que es contrario a todo esto, y por tanto, no se puede elaborar nada que parta de los sentidos, incluso en este momento la nada incluye al pensar porque no lo ha relacionado con un Yo. Ahora bien, el siguiente concepto que elabora Descartes es el del Yo al preguntarse por su ser en cuanto es contrario de la nada. Su ser algo en caso de que sea como lo contrario de nada, responde Descartes que es un Yo era. Es decir, si su Yo o lo que el concibe como un Yo debería de ser un pasado como tiempo un era. El Yo de Descartes es tiempo como pasado en relación a un ser-soy como contrario de la nada. Antes de nada es tiempo pasado. He aquí la afirmación más importante del pensamiento del cogito de Descartes porque antes de esbozar su pretendida afirmación del pensar el Yo soy, lo identifica como tiempo pasado, el segundo éxtasis de la afirmación aristotélica del tiempo circular, que posteriormente describirá Heidegger en su Ser y Tiempo.
La conclusión después de este argumento es que Descartes comprende que siendo algo es opuesto a la nada y que ese Yo que piensa algo llámese Descartes el propio yo mismo, una vez destruido todo hasta la nada queda un yo del tiempo pasado que su ser es pensamiento, que piensa que es algo y por lo tanto existe. Así dice que j´suis, j´existe, es decir, del ser pasado ahora ser presente infiere la existencia en cuanto ha salido de la nada a través del tiempo. Lo que sale fuera de la nada o del estado anterior es el ser del tiempo, al que Descartes identifica como el Yo. Es decir, lo único que puede comprender el sentido del salir fuera de la nada del ser, el ex-sistere de Heidegger en relación a los griegos como explica en su Introducción a la Metafísica es el Yo. Ese es el Yo del tiempo que primeramente percibe el ser que ex-siste en cuanto sale de su estabilidad, ex-estática, para ser comprendido como tiempo, como su primer éxtasis de la temporalidad. "Que nunca conseguiré que yo sea nada mientras que je penserai être quelque chose" Descartes piensa de esa forma en un Yo propio a partir del ser algo en el tiempo. Heidegger en el Nietzsche II, habla sobre lo que llama autoconciencia que se percibe de forma recíproca. Es otra parte del tiempo EXTático este concepto de reciprocidad de ese Yo.
En la segunda meditación Descartes continúa con su destrucción de prejuicios hasta que dice ¿Pensar? Eso es: el pensamiento; esto es lo único que no puede separarse de mí. Yo soy, yo existo; es cierto. Pero ¿durante cuánto tiempo? Ciertamente mientras pienso; pues tal vez podría suceder que si dejara de pensar completamente al punto dejaría de ser. Nuevamente aparece el concepto del tiempo en el Yo soy, Yo existo, pero con una variante, se presenta como duración. A pesar de que descartes pretende abandonar toda idea o concepto para la destrucción y encontrar un fundamento, al presentar el yo soy como yo era ya inicia su propia concepción del tiempo y ello implica aquel salir fuera de un estado, que el explica como nada a la que teóricamente volvería si dejase de pensar. Por tanto el trayecto que inicia el Yo soy es una duración. Esa duración es la que presenta Suárez en sus Disputaciones Metafísicas que duración es lo mismo que permanencia en el ser. Así, duración y ser, yo era y yo soy son dos conceptos que aparecen juntos en el pensamiento de Descartes. Suárez no conoció el concepto del Yo y por tanto la duración pertenecía a la cosa. Para Descartes la cosa se convirtió en una cosa pensante, aunque es su primera presentación el yo surge de él mismo y es propio antes de que se convirtiera en el universal de la cosa. Pero aun así, el Yo de Descartes es ante todo tiempo y duración.
La segunda meditación termina diciendo que todo lo que es percibido es debido al entendimiento y que no hay nada más fácil de entender que su propia mente, la de cada uno. Esta idea es básica para comprender que si Descartes plantea posteriormente tres sustancias, res cogitans, res extensa y Dios, como una trilogía de teología racional de las tres personas en una, espíritu santo, hijo y padre respectivamente. El Yo como tiempo propio es la primera exposición de su planteamiento. De todas formas, como autoconciencia que se piensa a sí mismo, este último párrafo aclara la idea de que el entendimiento es de propio, un Yo que piensa un mismo Yo. Por eso Heidegger explica que esa comprensión fácil de la conciencia del individuo como propia conciencia de sí mismo, o ese yo que piensa en el yo mismo, lo interpreta de esta forma en base a ese cogito sum "la conciencia humana es esencialmente autoconciencia. La conciencia de mí mismo no se agrega a la conciencia de las cosas, por así decirlo, como un observador de la conciencia de la cosa que apareciera al lado de ésta. La conciencia de las cosas y objetos es en primer lugar, esencialmente y en su fundamento, autoconciencia y solo como tal es posible la conciencia de ob-jetos" Esto lo dice Heidegger en el volumen II de Nietzsche en la página 129. Así con más razón si el Yo de Descartes es autoconciencia y esta autoconciencia en principio es tiempo, como el yo era, y si los objetos solo son posibles como conciencia de objetos fundados por ella, lo que se percibe también es tiempo, o la conciencia de objetos es autoconciencia de conciencia del tiempo. Si nos remitimos a lo que dijo Aristóteles sobre el tiempo que era la percepción del cambio por la psiqué, esta psiqué que para Aristóteles era externa y de la que el hombre formaba parte, y que su esencia se realizaba a través de un imperfecto como pasado, Descartes ha conceptualizado que esa esencia es el Yo soy en un era. La esencia como to ti hñ enai, que se podía explicar como lo que ha sido ser o quizá más puramente lo que era ser, ya que ñ es imperfecto era, la esencia aristotélica de lo existente en general, se ha convertido en Yo propio por el descubrimiento de Descartes de ese yo como era. La esencia de ese algo to ti, que es la cosa pensante en Descartes y que se ha definido más concretamente como Yo, en su pregunta por ese algo del ser, ¿qué es ese algo, que soy yo como ser?La respuesta es el imperfecto ñ, era, y por lo tanto a la pregunta del Yo soy la respuesta es yo soy lo que era que es mi esencia, lo que me define en el tiempo. Y en cierta forma esta ñ que es el imperfecto griego expresa la circularidad del tiempo e incluso de la forma. No es de extrañar que Deleuze piense que la propiedad del yo individual, que en realidad es la esencia, sea el espacio proxémico de cada uno, la esfera imaginaria que nos rodea como si fuéramos una mónada territorial.
Presentando esa realidad de la conciencia como tiempo y la realidad de los objetos como conciencia de la conciencia del tiempo, y este a la vez es el Yo como esencia que se define en el tiempo, se comprende que esta realidad que sale de la nada que se entiende ella misma como tiempo y es propia es un Yo EXTático, aunque implique solamente el segundo éxtasis el pasado. Posteriormente a esto, tanto Kant, con el sentido de la percepción interna como ánimo y Fichte con el Yo recíproco, avanzan en la descripción del Yo como fundamento de la temporalidad EXTática.